Suerte que son
tus pechos grandes
como Los Andes
y el corazón,
envergaduras
de bellas vistas,
¡y no llanuras
terraplanistas...!
Como mis sueños,
como mis castas...
¡y no pequeños
como las mentes
zafias, dementes,
de pederastas!
Jesús María Bustelo Acevedo

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