Primavera




Carnaval de las flores,
festival de sonrisas y colores,
de esmeraldas y danzas,
eternas esperanzas,
anhelados amores,
la música infinita que en la verdad alcanzas,
liberado de apegos, codicias y rencores.

Jesús María Bustelo Acevedo

Descanso en Dios




El sufrimiento no es real,
descanso en Dios eternamente
en el presente
universal
de lo profundo
y permanente
cuya verdad no es de este mundo.

Jesús María Bustelo Acevedo

Mi Reino no es de este mundo




Ciegos son los que mandan en el mundo
y maquillan su cínica inconsciencia
con el arte, el ardid, la fe, la ciencia,
el afán, la alianza y el ingenio,
que, cual del Sol el resplandor fecundo,
alberga cada cual en lo profundo
para amar o crucificar al genio...
Su poderoso error es el que oprime
y jamás los redime
la luz de la Verdad...
¡Por que el Reino de Dios es Libertad!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Ni los burros se aburren!




Los burros nunca se aburren,
disfrutan en su vergel
el tesoro al que recurren,
encontrando siempre en él
mil placeres en tropel
y en ellos siempre discurren.

Los hombres, que no se cortan,
presumen de aburrimiento,
que es el reconocimiento
de que nunca se soportan.

¡Pobres gentes
y dementes
de tan pobre corazón,
y que son tan diferentes
a los borricos, que son
mucho más inteligentes!

Jesús María Bustelo Acevedo

Shambhala




Y verá el Sol del Gran Este
el corazón del guerrero,
valiente, noble, sincero,
sin ocaso que le reste
al infinito celeste
del glorioso porvenir
su resplandor verdadero
y el júbilo de vivir.

Jesús María Bustelo Acevedo

Entre el dukkha y las duquelas




Entre el dukkha y las duquelas
las jornadas se suceden,
mueren abuelos y abuelas,
unos repiten que pueden
y otros lamentan que queden
sin ganarse algunas pelas,
y unos ríen, y otros lloran,
unos suben y otros bajan,
y descansan y trabajan,
o bien se indignan o imploran,
y alguna fecha barajan
de cuando el virus caduca,
y hay quien dice que resiste
mientras que el otro está triste
entre duquelas y dukkha.

Jesús María Bustelo Acevedo

Abril




Comienza el mes de Afrodita
y la esperanza florece,
en tanto en la faz bendita
de la amada Tierra crece
la verdad que me estremece
y que jamás se marchita:
la Vida que reverdece
y es eterna e infinita...
¡Amanece!

Jesús María Bustelo Acevedo